Tipos de aborto
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Jueves, 03 de Diciembre de 2009 04:08
Descargar al aborto, una pregunta, Medicina y Persona
La genética y la biología del desarrollo muestran
que el embrión no es otra cosa que un ser
humano en la fase inicial de su ciclo vital, que le
lleva - a través de un proceso coordinado,
continuo y gradual - a convertirse en adulto como
cada uno de nosotros, porque
él es ya uno de nosotros: "Es
ya hombre aquel que lo será."
(Tertuliano).
Cuando termina el proceso de
fecundación, el cigoto
resultante presenta las
siguientes características: es
un ser vivo, dotado de la
estructura biológica y del
patrimonio genético de la
especie humana; su dotación
cromosómica se halla
perfectamente
individualizada, está
sexualmente determinado, es
autónomo (posee en sí mismo la capacidad de
crecer y de generar otras células) y es capaz de
crearse el hábitat necesario para desarrollarse y
sobrevivir. Aceptar el hecho de que después de la
fecundación, una nueva persona ha conseguido
el ser, no es una cuestión de gusto o de opinión.
La naturaleza humana del ser humano, desde su
concepción hasta su muerte, no es sólo una
hipótesis ontológica sino también una evidencia
experimental. Ningún profesional de la
fecundación in vitro duda de qué es lo que está
implantando a la mujer.
Por ello precisamente, porque hablamos de seres
humanos, son escalofriantes los recientes datos
estadísticos publicados por el Ministerio de
Sanidad y Consumo: desde 1997 se han
realizado en nuestro país 730.591 abortos. De
estos, aproximadamente el 0,04% fue bajo el
supuesto de violación, el 2,96% bajo la
presunción de que el feto nacería con graves
taras, y el 97% por peligro para la vida o la salud
física o psíquica de la embarazada. Sabiendo
médicamente que los casos en que peligra
seriamente la vida o la salud física son pocos,
tenemos que la enorme mayoría de mujeres
aborta por un supuesto peligro para su salud
psíquica.
No son pocas las circunstancias adversas en las
que se puede encontrar la mujer que espera un
hijo: la dureza de esperar un hijo con algún
defecto físico o psíquico, la irresponsabilidad y
hasta la violencia en el sexo por parte del varón;
las dificultades económicas, laborales y
profesionales; o, simplemente, el pensar que no
es el momento adecuado o el no sentirse con el
ánimo necesario para recibir y educar a su hijo en
un mundo tan difícil. Por todo ello comprendemos
a la mujer que piense que el aborto puede ser la
única solución para una situación realmente
apurada o angustiosa.
Sin embargo afirmamos que cualquier postura
ideológica que sólo tenga en cuenta las
dificultades de la mujer es una postura parcial y
miope. Hay que tener en cuenta todos los
factores de la realidad, incluyendo que no está en
juego una vida (la de la mujer) sino dos vidas (la
de la mujer y la de su hijo) y que abortar produce
en la mujer, como se ha demostrado una
y otra vez, secuelas psicológicas graves.
Sólo teniendo en cuenta todos estos
factores podremos encontrar soluciones
humanas.
Por ello creemos que es necesario
promover, apoyar y potenciar todas las
iniciativas que presten ayuda de tipo
psicológico y material a mujeres o
familias con embarazos “no deseados”,
así como ampliar y hacer más eficaces
los cauces de acogida y de adopción.
La mirada del médico o del biólogo frente
al embrión no puede ser más que una
mirada de asombro y de respeto por esta
persona que se desarrolla ante sus ojos.
Y la mirada ante la madre que se plantea abortar
debe estar llena de ternura y acogida y ser capaz
de ofrecer respuestas que tengan en cuenta toda
su persona. Esta mirada nace cuando uno, a su
vez, ha sido mirado así.
Finalmente, invitamos a una reflexión: ¿existe
alguna posibilidad de que tener un hijo no
deseado o con malformaciones suponga algo
positivo? Nosotros, basándonos en muchas
experiencias, afirmamos que si. Y por ello
tenemos esperanza para buscar respuestas en
cualquier situación.









